«Burnout» parental: entender las causas y conocer las soluciones

He publicado recientemente en Aceprensa un artículo sobre el burnout parental. Es el resultado de varias semanas a investigar, a entrevistar a expertos, a recopilar respuestas (¡gracias a todos los que colaborasteis por Instagram!) y testimonios sobre este tema del que me parece necesario hablar y dar a conocer. No para lamentarnos y quedarnos mirando las heridas, sino para saber que puede suceder y no asustarse, ser empático con quien pueda estar pasándolo mal y estar atento a ofrecer ayuda, hacer lo que esté en nuestra mano para promover una visión y una manera de ser padres que no suponga una losa irremediable; saber que, si pasa, hay profesionales preparados para acompañarnos y que, como en cualquier tema en la vida, no es de débiles pedir apoyo cuando se necesita.

5 cosas que no son descansar + un bonus

Aprender a descansar es una parte imprescindible del arte de no llegar a todo. Y el descanso no es solo para el verano. O metemos descanso y momentos de ocio bien entendidos en nuestro día a día o nos ahogamos. No os puedo dar buen ejemplo en este tema porque aún estoy aprendiendo, pero os comparto mis descubrimientos sobre lo que no es descansar. 

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10 cosas que he aprendido en mis pospartos

Cada mujer somos un mundo. Y cada embarazo en cada una de nosotras aumenta la casuística y las variantes. Y cada parto. Y cada hijo. Desde que nació Jaime tenía ganas de escribir sobre el posparto pero pensaba: ¿Qué hago hablando sobre esto con la experiencia de un único hijo?

Por eso, lo que os cuento aquí no pretende ser una guía ni un «haz estas 10 cosas para un posparto feliz», sino simplemente ideas que me han ayudado a mí en alguno de los pospartos —y a veces en los dos, pero otras veces en uno sí y en otro no—, por si alguna de ellas os puede ser de utilidad.

Para vosotras o para una amiga que pueda venirle bien 😉

«Tengoqueitis» y otras expresiones para eliminar de la conversación

“No tengo tiempo”, “ya si eso…”, “tengo que...".
Expresiones que, si dejáramos de usarlas —o al menos no abusáramos de ellas—, estoy segura de que notaríamos un cambio.

Líberate de la "tengoqueitis" y de otras expresiones malditas.