Comprométete… si te atreves

Una vida sin compromisos es triste. Es triste ser el amigo que el resto del grupo ya sabe que se va a rajar del plan en el último momento. Es triste que digas que irás y que luego te pare un dolor de uña del dedo gordo del pie. Es triste no llegar a conocer a nadie en profundidad y así asombrarte con toda su riqueza interior porque no eres capaz de mantener los lazos que creas y «solo se conocen las cosas que se domestican», como le dijo el zorro al Principito en ese pasaje precioso en el que hablan también de la importancia de los ritos.