Va a haber desencuentros en nuestra relación y hay que perderle el miedo a eso. Si lo vemos como “enemigos”, es fácil que ante esas discusiones nos pongamos a temblar, pensando que están atacando nuestros pilares (y a veces puede que sea así, porque afecta a un tema esencial de la relación, pero no hay que meter todos los enfados en el mismo saco). En el fondo, no se trata tanto de “no discutir” o “no enfadarse” (tarea imposible), sino de cómo somos discutiendo y cómo gestionamos nuestros enfados. Hace unos meses, una chica me escribió para contarme que había diseñado una especie de mapa conceptual para «discutir mejor» con su novio. Me lo quería mandar para ver qué me parecía y si se me ocurría alguna mejora. Pablo y yo añadimos algunas sugerencias y ella me ha dejado, muy generosamente, publicarlo. Aquí va, con mis comentarios.
Categoría: #makelovehappen
Amor, amistad, afectividad, noviazgo, matrimonio, sexualidad y familia.
El top ten de #MakeLoveHappen de 2024
Os comparto el top ten de lo más visto en 2024 en #MakeLoveHappen. ¡Gracias por ser parte de estas líneas! Desde que comencé el blog ya acumula más de 682.000 visitas. Me hace muchísima ilusión pensar en las historias detrás de cada una de esas visitas. Os dejo también un listado de los posts publicados este año, por si se os ha traspapelado alguno.
Más fuertes juntos: desafíos y unión en los años de crianza
Los desencuentros forman parte de la vida matrimonial. Os habéis casado, sí; os amáis muchísimo, sí; pero eso no quita que sigáis siendo dos personas distintas con todos vuestros talentos… y vuestros talones (de Aquiles). Y, aunque tengáis una base firme de convicciones compartidas, cada uno carga con una mochila con su propia historia, sus vivencias, su carácter, la educación recibida en su casa… Todo esto es normal, y hay que tenerlo en cuenta cuando saltan chispas en la vida en común. Más aún cuando a la aventura se suman nuevos individuos: los hijos. La EPA (Experiencia Propia y Ajena) señala que muchas veces los motivos de conflicto / choque tienen que ver con los vástagos. En esta entrada hablo de dónde está la raíz de esos desencuentros y cómo capearlos.
Dos cafés (o más) tampoco son una propuesta matrimonial
Conoces a una persona, es maja, es guapa, coincidís en lo fundamental, pero… Siempre hay un pero. Siempre lo va a haber. La paradoja de la elección junto con el mito de la media naranja (piensas que solo una persona puede encajar contigo y te aterra fallar en la decisión) son un combo explosivo que te va a llevar a no decidir nunca, o a andar siempre agobiado con tus decisiones. Cada cual es libre de decidir sus red flags, por supuesto, pero con esta mentalidad de búsqueda de la persona ideal, lo que tenemos es una lista de imposibles. «Las cosas se complican cuando las personas tienen una lista de 1 millón de irrenunciables», decía una de las respuestas en Instagram. Y coincido plenamente con esta apreciación. Hay que tener irrenunciables, sí. No seré yo quien diga que hay mendigar el amor o bajar el listón. Pero a ver dónde ponemos los estándares o en qué cosas colocamos el foco. Aquí va mi lista de aspectos que, en mi humilde opinión, no me parece que necesariamente tengan que llevar a rechazar una segunda (o próximas) cita.
