Aventura oxfordiana: acogida, amigos, idioma, rutinas, planes, nostalgia

El 25 de agosto de 2021 llegamos a Oxford para comenzar una aventura familiar que preparamos en unos pocos meses. Ha habido retos, miedos e incertidumbres, pero también muchos aprendizajes, nuevos horizontes, cambios a mejor y muchos nuevos amigos. Este post es la segunda parte en la que termino de contestar a algunas de las preguntas más repetidas por Instagram sobre nuestra aventura oxfordiana. ¿Habéis sido bien acogidos? ¿Os ayudaron otras personas? ¿Qué planes hacéis? ¿Cómo vivís la fe? ¿Qué tal el inglés? ¿Qué tal el choque cultural? ¿Qué tal el clima? ¿Cómo se lleva tener a la familia lejos? ¿Cómo haces para llevar los momentos más nostálgicos?

5 cosas que no son descansar + un bonus

Aprender a descansar es una parte imprescindible del arte de no llegar a todo. Y el descanso no es solo para el verano. O metemos descanso y momentos de ocio bien entendidos en nuestro día a día o nos ahogamos. No os puedo dar buen ejemplo en este tema porque aún estoy aprendiendo, pero os comparto mis descubrimientos sobre lo que no es descansar. 

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Apadrina a una madre (primeriza o no)

Hay circunstancias tan variadas como madres en el planeta, eso es verdad. No todo el mundo tiene cerca y disponibles a las familias de origen (que suelen suponer un apoyo en estos momentos). Los permisos de paternidad van ampliándose (al menos en España) y eso facilita afrontar el posparto de manera muy diferente a cuando te veías sola con una nueva criatura a las dos semanas de haber dado a luz. Pero sea como sea, incluso con abuelos hacendosos y maridos totalmente volcados, creo que poder contar con una red de apoyo (amigos, vecinos...) es algo que no deberíamos perder. Desde mi primer hijo, llevaba dándole vueltas a una idea que llamo «Apadrina a una madre primeriza». O aunque no sea primeriza, porque puede que también lo necesite. Os lo cuento en este post.

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Mi mejor amigo, pero más que un amigo

Siempre me han dado envidia los noviazgos que surgían de amistades. En mi planteamiento de cómo desearía que se sucediera el flujo de acontecimientos, ser amigos antes que novios era mi sueño. Veía —y veo— muchas ventajas a una situación así. Pero este no fue mi caso. Nunca. ¿Nos queda algún consuelo a quienes nuestro  enamoramiento no brotó sobre las raíces firmes de una verdadera amistad? No un consuelo, sino una preciosa tarea.