Amar no es solo sentir: es aprender a construir. Y no se trata simplemente de durar: queremos que el amor sea para siempre y que sea siempre amor. Amor del bueno. Pero toda relación atraviesa etapas, cambios y desafíos que ponen a prueba el vínculo: a veces discutimos y parece que se rompe la conexión entre nosotros; el cansancio, el estrés y distintas circunstancias pueden borrar la alegría de nuestro matrimonio; nos sentimos atascados en un bucle de rutinas y no sabemos cómo salir de ahí; a veces parece que hablamos lenguajes distintos...
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Amor, amistad, afectividad, noviazgo, matrimonio, sexualidad y familia.
Aprender a ligar con «Orgullo y prejuicio»
Releyendo «Orgullo y prejuicio», de Jane Austen, me di cuenta de que contenía muchas sabias lecciones sobre el arte de las citas. Que el lector no tema: no se trata, ni mucho menos, de volver al lenguaje de los abanicos. Tampoco de un modelo de cortejo que implique que la mujer espere sentada en su torre de marfil. Si Jane Austen es un clásico es porque sus novelas reflejan verdades universales del ser humano. Por eso no pasan de moda.
Una pregunta que transformará tu relación
Hay una pregunta que Pablo lleva haciéndome años. Siempre me pareció un detalle de amor y de cariño por su parte. Pero últimamente la preguntita en cuestión me ha estado persiguiendo y quería compartir mis re-descubrimientos con vosotros.
¿Es más difícil enamorarse a los 30 que a los 20?
A los 20 todo es más fácil: menos exigencias, más ilusión, cero manías. Conoces más gente, tienes menos miedos y más ganas de lanzarte. La vida aún no te ha dado tantos golpes y creces junto a quien amas. A los 30 hay más cabeza, más filtros… y más cicatrices. El amor puede ser más sereno, sí, pero ya no tan ingenuo o tan impulsivo. ¿Es más difícil entonces enamorarse a los 30? Si es así, ¿podemos hacer algo para que no sea tan difícil?
