Aprender a ligar con «Orgullo y prejuicio»

Releyendo «Orgullo y prejuicio», de Jane Austen, me di cuenta de que contenía muchas sabias lecciones sobre el arte de las citas. Que el lector no tema: no se trata, ni mucho menos, de volver al lenguaje de los abanicos. Tampoco de un modelo de cortejo que implique que la mujer espere sentada en su torre de marfil. Si Jane Austen es un clásico es porque sus novelas reflejan verdades universales del ser humano. Por eso no pasan de moda.

Si has encontrado a tu media naranja, lee esto antes de casarte

En una sociedad en la que predomina la mentalidad del “yo primero” y de la satisfacción emocional al instante, se piensa que, si el otro es «el adecuado», el amor tiene que surgir casi sin esfuerzo y se espera que las emociones prevalezcan en todo momento. Pero esto, como os contaba en los posts enlazados arriba, implica varios problemas para una relación que quiera durar para siempre. Hablo de la conexión entre el mito de la media naranja y el divorcio, y mi propuesta de vivir relaciones "intencionales".

makelovehappen-qué necesitas la pregunta para tu relación

Una pregunta que transformará tu relación

Hay una pregunta que Pablo lleva haciéndome años. Siempre me pareció un detalle de amor y de cariño por su parte. Pero últimamente la preguntita en cuestión me ha estado persiguiendo y quería compartir mis re-descubrimientos con vosotros.

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El cuerpo de una madre (parte 2)

En un momento en el que, como sociedad, estamos muy concienciados sobre no opinar sobre el cuerpo de otras personas e intentar romper estándares de belleza opresores, se da una excepción a esta corriente: las mujeres embarazadas (y las de posparto, aunque de eso ya escribí un poco aquí). Por lo visto, de ellas sí que puede opinar quien quiera. Desde un familiar a un compañero de trabajo, una amiga o una señora random que pasaba por ahí. Por algún motivo que desconozco, si estás embarazada, algunas personas se creen no ya con derecho a apearse de la tendencia social de huir del body shaming, sino a renunciar a un mínimo de educación y respeto. Frente a los comentarios negativos sobre el aspecto de las embarazadas, propongo repensar nuestra manera en la que hablamos de ellas, y, un paso más: empezar a piropearlas más a menudo.