No estaba preparada para ser madre

Yo no estaba preparada para ser madre.

Me di cuenta cuando hace más de un año una amiga me comentó: «Yo no estaría preparada para la vida que llevas». [Como ya os conté en «No estaba preparada para casarme»] «La vida que llevas» me sonó entonces a mecedora, pelo cano y agujas de tejer… en cambio me miré en el espejo y ahí estaba yo, sí, con alguna que otra cana rebelde, pero con mis veintiséis años, mis vaqueros (premamá, claro), uno de mis blusones hippies y una tripita —eufemismo— que hacía escandalizar a todo aquel osado que preguntara de cuántos meses estaba.

Me paré y pensé: «Y yo, ¿lo estaba? ¿Estaba preparada para ser madre?».

¿Tener miedo e incertidumbre entra en el pack de “no estar preparado”? Porque yo tenía, mucho, y a cualquier hora del día y de la noche y en cualquier sitio se me venían a la cabeza preguntas como: «¿Y si se hace una brecha? ¡Yo me mareo con la sangre! ¿Y si se desangra?», «¿Y si se me cae de los brazos porque no sé cogerle?», «¿Y si va por la calle y le pasa algo?», «¿Y si se pone enfermo y no sé qué hacer?». Luego pensaba que la humanidad llevaba haciendo esto muchos años y que no nos habíamos extinguido, y que seguro que había madres más torpes que yo… Y, por supuesto, me tranquilizaba recordar que esto es cosa de dos, y que Pablo estaba a mi lado. Entonces, pasadas las pequeñas incertidumbres, me venían a la cabeza los miedos “más gordos”: «¿Y será feliz?», «¿Y le podremos educar para la libertad y la felicidad?», «¿Tendrá gente buena alrededor durante su vida?».

«¿No estás nerviosa por el parto?», era otra de las preguntas según se aproximaba el día… Nerviosa, nerviosa… De nuevo, la experiencia de toda la humanidad precedente me animaba: «Salir, va a salir…». Y, total, sabiendo ya que iba a doler, los nervios no aportaban nada. Además, como nos decía la fisio de preparación al parto: «Pensad que es el único dolor que tendréis en vuestra vida que es para algo bueno, muy bueno».

Pero a veces sí que daba vértigo, sí que tenía esa sensación de «Esto no tiene vuelta atrás…». Y eso que, antes de saber que Jaime venía, era incapaz de imaginarme con tripita, ni de imaginar lo que se siente al saber que llevas un milagro dentro, una persona, con su libertad, con capacidad para construir su vida, con su potencial para hacer mucho por el mundo y ser muy feliz. Qué fuerte.

Y después del parto empiezas a aprender nuevas palabras que parecen nombres de malos de tragedias griegas: “calostro”, “loquio”, “lanugo”, “puerperio”… Claro que las habías oído antes —el curso de preparación al parto está para eso— pero no te habían parecido tan importantes entonces, y de repente se incorporan a tu vocabulario como si hubieran sido las primeras palabras que aprendiste a decir. También ese es el momento de las hormonas en verbena, que menos mal que la matrona os avisa: «Cuando tengas ganas de llorar, llora; cuando tengas ganas de gritar, grita. Es totalmente normal».

Y sí, tienes mucha información. Creo que quien diga lo contrario, miente. Hablar de falta de información en la era de internet es, por lo menos, paradójico.

Y no, eso no significa que estés preparada. Me parece que en el fondo nunca estamos listos del todo para las cosas más importantes de nuestra vida. ¿Pero vamos a dejar que el miedo y nuestra vena “amarrona” nos paralice? ¿No presumimos de espontaneidad, de ser espíritus libres, de atrevernos a cosas grandes, de lanzarnos a la aventura? Claro que en las decisiones grandes hay que meter cabeza, y corazón, pero que los cálculos no ahoguen la vida, como le escuché a un profesor en la carrera: «Andar calculando es lo opuesto a amar de verdad». Y es que cuando amas no necesitas redes ni arneses, ¿para qué, si tienes los brazos de tu amante?

7 comentarios en “No estaba preparada para ser madre

  1. esher dijo:

    y cuando nació: te dijeron aquello de “a partir de hoy, descanso, lo que se dice descanso: el descanso eterno!!” ja, ja!! a mi me lo dijeron y lo recerdo con mucha frecencia!
    Espero que tú si sepas encontrar formas de descansar! Un abrazo!

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    • Luzmaral dijo:

      Jajajajaja ¡No! Justo eso no me dijeron aunque sí frases parecidas… Para hacer honor a la verdad, debo decir que Jaime es un niño muy bueno y estamos pidiendo descansar bastante (toquemos madera) 😅. Lo cierto es que yo dormía menos en mis años universitarios, jeje.

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