La media naranja no existe

La media naranja no existe. Lo siento si alguno aún lo pensaba. Pero si aspiramos a un amor del bueno es algo que hay que saber.

Por si esto no os convence —o por si tenéis a algún amigo que aún cree en este mito— os doy tres razones que lo desmontan:

1. Tú no eres una mitad, eres una persona completa

Ni medias naranjas ni medios limones. Cada uno es un ser humano completo en sí mismo. No necesita una pareja al lado para completarse, para sentirse realizado, para ser persona. Como explica Emily en este vídeo: «El matrimonio son dos personas completas formando una unión», no dos mitades formando una unidad.

Otra cosa es que hombres y mujeres seamos complementarios —que eso sí—, pero la complementariedad se da entre dos seres enteros, no entre mitades, ni cuartos… La complementariedad es enriquecimiento mutuo, no fagocitación, ni absorción, ni parasitismo.

2. No hay una persona predestinada para ti

No existe la predeterminación para encontrar el amor de tu vida. De ser así, ¿dónde quedaría la libertad? Y está claro que el amor, para que sea amor, debe ser libre.

Por otra parte: qué agobio pensar que tengo que encontrar a “mi persona” entre los 3 787 millones de hombres o 3 712 millones de mujeres que habitan el planeta. ¿En qué continente vivirá? ¿Hablaremos el mismo idioma? ¿Cómo lo reconoceré?  El amor sería en tal caso una lotería cruel. Y qué angustia. Escoger entre esos millones de personas y a ver si aciertas.Pensar que tu felicidad depende de solo uno y de que lo tienes que encontrar, con lo grande que es la tierra…

Afortunadamente, no funciona así. Sino que tú pones en juego tu libertad, tu inteligencia, tu voluntad y tu corazón y, entre las personas que vas conociendo por el camino, eliges a alguien. Y construyes algo con él con la intención de que dure para siempre.

Como dice mi amigo JR: «No se trata de encontrar una llave concreta —y solo una— para una cerradura concreta». En su libro Creados por amor, elegidos para amar, lo explica muy bien: «Se trata de tener la disposición de acertar en una búsqueda entre varias personas (…) y las decisiones libres que sinceramente se van tomando en el empeño por descubrir a la persona con la que compartir la vida, van haciendo que la persona con la que de hecho se acaba compartiendo sea la única persona, “la mujer (o el hombre) de mi vida”».

3. Pensar que existe la media naranja no te ayuda en tus relaciones

Creer que “hay uno para mí” te lleva fácilmente a asumir que, si con la persona que estás en estos momentos “la cosa no funciona”  será porque te has equivocado en tu elección entre los millones de candidatos. Así que pasas a la siguiente. A ver si es la adecuada. Y claro, con esta mentalidad, es lógico que se enlacen relaciones y amores rotos en un ciclo sin fin.

Comentando este tema con una amiga, me habló de una peli que recoge una leyenda según la cual todos estamos conectados con alguien especial, y esa es “la persona” de nuestra vida. Puede sonar bonito y romántico, pero en la peli en cuestión sirve como excusa perfecta para justificar una infidelidad. Y eso pasa también en la vida real, tristemente. Y es una pena y una injusticia. Ir rompiendo compromisos parapetados tras la excusa de “esta persona no es la destinada para mí” resulta un poco inmaduro. Poseemos una tendencia a que cuando aparecen problemas y crisis lo interpretamos como que la relación “no fluye”, que “me he equivocado al encontrar mi llave concreta”, así que voy y “rehago mi vida”, con alguien nuevo —pero con quien, muy probablemente, en cuanto surja un problema, volverá a suceder lo mismo—.

Y claro que te puedes equivocar al elegir. El problema no es ese. El problema es la justificación que te das. Y si aprendes de los baches de la vida o lo disculpas todo con leyendas orientales y fuerzas cósmicas.


Si no existe la media naranja, si lo importante es conocer gente, elegir bien, implicarnos, aprender a comprometernos y construir el amor, a lo mejor estos dos post pueden dar ideas para esta apasionante misión:

Próxima estación: noviazgo

Casarse: ideas para saber si es “la” persona


Foto de Yaoqi LAI en Unsplash

Un comentario en “La media naranja no existe

Lo que aprendemos por el camino, muchas veces lo aprendemos con los demás... ¿Qué te ha parecido este texto?

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