Anatomía de un enfado

Los enfados y las discusiones forman parte de las relaciones. En uno de los primeros posts del blog, los llamaba “enemigos del noviazgo”. Ahora, ocho años después, creo que no los llamaría así (y, de hecho, en el blog, luego lo que menciono como enemigos del noviazgo en concreto es “discutir por Whatsapp” y “el exceso de drama en las discusiones”, no los enfados ni las discusiones en sí). 

Va a haber desencuentros en nuestra relación y hay que perderle el miedo a eso. Si lo vemos como “enemigos”, es fácil que ante esas discusiones nos pongamos a temblar, pensando que están atacando nuestros pilares (y a veces puede que sea así, porque afecta a un tema esencial de la relación, pero no hay que meter todos los enfados en el mismo saco). En el fondo, como ya intuía en aquel post, no se trata tanto de “no discutir” o “no enfadarse” (tarea imposible), sino de cómo somos discutiendo y cómo gestionamos nuestros enfados.

Hace unos meses, una chica me escribió para contarme que había diseñado una especie de mapa conceptual para «discutir mejor» con su novio. Me lo quería mandar para ver qué me parecía y si se me ocurría alguna mejora.

Me pareció una genialidad. Y me recordó a esos libros tipo “elige tu propia aventura”.  Comentándolo con Pablo, añadimos algunos puntos y conectamos otros. Ella a su vez, habló las sugerencias con su novio y le parecieron acertadas.

Me quedé tan alucinada con la idea y con el contenido, que le pedí permiso para publicarlo en el blog, porque creo que puede ayudar a muchas relaciones. Me dijo que sin problema, eso sí, manteniendo el anonimato.

Así que aquí está el mapa conceptual, idea original de una novia anónima, con algunos cambios míos —y de Pablo— y con un diseño un poco mono que me he currado en Canva.

Está en femenino, escrito para las novias del mundo, porque el mundo interior que conocemos, tanto la chica de la idea original como yo, es el de las mujeres… Si alguien me manda el esquema correspondiente a los hombres, yo feliz de añadirlo.

Puede parecer un poco lioso al principio con tanta casuística y tanta flecha, pero, en verdad es todo lo contrario: se trata de una herramienta maravillosa ¡para ahorrarse líos! A veces, cuando estamos en medio de un enfado, con nuestra lady drama ahí en su apogeo, es fácil poner todo al mismo nivel de intensidad, y las emociones que nos invaden, en ocasiones, no nos dejan ver claro dónde estamos y dónde queremos estar. Así que me parece que este esquema ayuda a descomplicarse, y a entenderse a una misma. Solo vamos a poder comunicarnos bien con el otro si nos entendemos primero a nosotras (al menos, un mínimo). 

Os dejo:

  1. La versión diseñada
  2. La versión escrita
  3. Una breve explicación de los principales pasos del mapa conceptual, con los links a los posts del blog donde desarrollo más algunas de estas ideas.

¡Espero que os sirva! Si tenéis sugerencias, añadidos, comentarios, ¡me encantará leeros!

MAPA CONCEPTUAL PARA GESTIONAR ENFADOS (versión diseñada)

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MAPA CONCEPTUAL PARA GESTIONAR ENFADOS (versión escrita)

¿Estoy enfadada con él o es algo personal?

  1. Es algo personal (Cansancio, agobio, mal día, síndrome premenstrual…)
    1. ¿Es importante?
      1. No → Olvídalo y no le des vueltas *
      2. Sí → Soluciónalo contigo misma *
  2. Es con él —>
    ¿Se refiere a una situación del presente?
    1. No. Es algo que ocurrió en el pasado y ya lo hablamos, pero a lo que sigo dando vueltas, o una situación hipotética futura que no ha ocurrido.
      Olvídalo y no le des vueltas *
      Soluciónalo contigo misma *
    2. Sí → ¿Tiene fundamento?
      1. No → Puedo pasarlo por alto (ser comprensiva y perdonar) *
      2. Sí → Es algo que…
        1. «…yo esperaba que él hiciera de otra manera» (Expectativas) *
        2. «…él ha hecho mal»
          1. ¿Estoy preparada para hablar tranquilamente y escuchar?
            1. No → Espera a estarlo.
            2. Sí → ¿Es el momento y lugar adecuado para hablar?
              1. No → Espera a que lo sea.
              2. Sí → Habla con él.

* Si lo ves necesario, se puede hablar con él sobre el tema. 

PERO ya no es un «Tenemos que hablar» (sobre los dos), sino «Te quiero contar sobre mí», «Esto me ha afectado así», «No me ha gustado esto»… Esta distinción que hace esta chica me parece BÁSICA.

Es importante darse a conocer. Que el otro sepa cómo vivimos las cosas, cómo nos afectan.

Saber identificar una misma, por ejemplo, cómo y cuándo nos afectan las hormonas, es un conocimiento que nos puede simplificar mucho la vida. 

Diferenciar cuándo estamos tristes por algo y cuándo simplemente es cansancio. 

Y ser capaces de explicar que, a veces, simplemente, «se juntan cosas» y forman un cóctel explosivo.

Todo esto no es para caer en una autojustificación que nos dé pista libre para dejarnos llevar por los estados de ánimo y los agobios. No. Para nada. Pero sí que es sano y sabio reconocer y nombrar todo eso que a veces nos pasa por dentro. Y luego poder comunicarlo.

Lee más sobre la importancia de ser expertos en el otro y darnos a conocer a nosotros mismos.

Y aquí un poco más. 

Una breve explicación de los principales pasos del mapa conceptual

2. 1.

Enfados por cosas del pasado que pesan o cosas del futuro que inquietan.

Respecto a la situación hipotética futura que nos inquieta, cuando se trata de un miedo sin fundamento o de algo que es improbable que pase, creo que es mejor olvidarlo y no darle más vueltas. Si se trata de algo que afecta de lleno a la relación y/o que tiene un fundamento claro, habrá que hablarlo como hablamos de los sueños, del futuro, de los proyectos.

En cuanto al pasado: si es un tema que ya se ha hablado y, en principio, solucionado, pero vuelve a venirte a la mente una y otra vez… habrá que ver por qué pasa eso. Quizá, antes de volver a sacar la conversación, vendría bien terminar de aclararse con una misma, buscando consejo externo, o, en caso necesario (heridas profundas, trauma, etc), acudiendo a terapia.

2. 2. 1

Entender bien el «Pasar por alto».

No es restar importancia a lo que sí la tiene. Fijaos que viene de la pregunta «¿Tiene fundamento?», cuyas posibles respuestas se bifurcan en: «Sí» y «Puedo pasarlo por alto».

Entonces, si elegimos esa opción es porque consideramos que no es algo importante o con fundamento y que podemos, simplemente, vivirlo y aceptarlo con serenidad, tomarlo con filosofía, encajarlo con gracia, darle su justa medida. 

En varias de las expresiones que acabo de usar para describir esta actitud hay un punto importante: el cómo vivimos esta opción (con serenidad, con filosofía, con gracia). Porque no se trata de apretar los puños y seguir. No es resignación. Es aceptación real.

Es también saber disculpar cosas pequeñas (“piensa bien y acertarás”). Si es algo que te ha dolido, está la opción de hablarlo, claro que sí, pero, como señala el esquema: no es un “Tenemos un problema”, sino “Esto me ha sentado mal, quiero que lo sepas”.

También, en este sentido, es FUNDAMENTAL, estudiarse la diferencia entre defectos, diferencias y limitaciones, que explica magistralmente Tomás Melendo. Y no tratar a todas por igual. 

Además, en este punto, la creadora original del esquema, añadía que, para quien tiene fe, esas pequeñas cositas que no son importantes también se pueden ofrecer. (Una explicación sobre “ofrecer cosas” aquí).

2. 2. 2. 1.

Las expectativas.

Cómo expresarlas. ¿Esperamos demasiado o demasiado mal? ¿Debería cambiar mis expectativas? Aquí lo explico.

También es clave distinguir lo exigible de lo deseable.

Y es importante expresar los deseos como deseos, no como reproches (esto lo aprendí de María Álvarez de las Asturias, escribiendo Más que juntos).

2. 2. 2. 2. 1.

Acertar con el momento para la conversación.

En el directo que hice con María Álvarez de las Asturias y Mercedes Honrubia, Mercedes hablaba de la importancia de acertar con el momento para que se dé una buena comunicación, y explicaba que «esto también incluye conocer cuándo es el mejor momento para decir cada cosa. Saber en qué momento estoy y si estoy en condiciones de transmitir el mensaje y que le llegue como quiero que le llegue al otro. También se une a esto que, si conozco a mi pareja, voy a saber si está receptivo para ese mensaje en ese momento. Si el momento es adecuado, la forma de comunicarlo será adecuada».

📢 «TENEMOS QUE HABLAR» — TIPS PARA ESAS CONVERSACIONES

  • Estáis en el mismo equipo.
  • Busca un momento para pararte y reflexionar y ordenar tus ideas antes de lanzarte a la conversación.
  • Escucha. No ir a la defensiva. No interrumpir ni poner “caras” ni soltar interjecciones de queja, fastidio, indignación, etc.
  • Comunicación asertiva.
  • Si entráis en bucle, tomaos un tiempo para reflexionar y retomad el tema con calma después.
    • Aquí es muy clave el tema del perdón
    • Se suele decir eso de “No os vayáis a dormir enfadados”. Yo suelo decir que una cosa es “solucionar las cosas” y otra es “hacer las paces”. A veces no vais a poder solucionar un problema, una discusión, un tema en un par de horas, y habrá que dejarlo para otro momento. Pero eso no debería implicar despedirse enfadados y de morros. Aquí os contaba más. Y aquí.
  • Para las personas con fe, la autora añadía en este listado, rezar primero antes de la conversación: para encontrar las mejores formas, las palabras y la tranquilidad. Y para que la otra persona esté receptiva.

¿Qué te ha parecido? ¿Te ha resultado útil? ¿Tienes alguna sugerencia para añadir/quitar? Me encantará saber tus impresiones.


Foto de Christopher Jolly en Unsplash


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Un comentario en “Anatomía de un enfado

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