“Tengoqueitis” y otras expresiones para eliminar de la conversación

“Tengo que escribir”, “tengo que sacar un nuevo post…”, “es que no me da la vida…”. Esto me vengo repitiendo desde comienzos de abril. Así que aprovecho y en esta entrada os presento las tres expresiones malditas que es mejor eliminar de nuestras conversaciones: “No tengo tiempo”, “ya si eso…”, “tengo que…” —y sus derivados—. Si dejáramos de usarlas —o al menos no abusáramos de ellas—, estoy segura de que notaríamos un cambio. Frases pegajosas que muchas veces acaban causando un efecto dementor. No digo que haya que ir propagando frases bonitas a cada paso, ni que la realidad vaya a cambiar por pronunciar unas palabras mágicas, pero si las frases de continua queja tienen un efecto negativo en nuestro ánimo, ¿por qué no va a funcionar al revés?

Cojamos el “tengo que…”. Es verdad que en la vida hay muchas obligaciones y cosas que tenemos-que-hacer. Pero existen otras muchas que queremos hacerlas, que nadie nos obliga, que las hemos elegido nosotros, pero que acaban cayendo, no se sabe muy bien por qué, en el saco del tener-que. Propósitos ilusionantes que hemos abordado cargados de emoción se convierten en obligaciones llenando nuestra agenda de manera amenazante: “Tengo que ir al gimnasio”, “tengo que quedar con mis amigas”, “tengo que ir a Misa”, “tengo que escribir”… No, no tienes-que hacer nada de eso. Tienes que comer, porque si no te mueres; tienes que dormir, porque si no, aunque no te mueras, te explota la cabeza; tienes que seguir tu conciencia; tienes que respetar las normas de tráfico, tienes que ir a recoger a tus hijas al cole…  esto y algunas cosas más —no muchas— sí tienes-que. El resto pertenecen al campo de nuestra libertad y nuestra voluntad.

El tener-que siempre posee un toque de presión —aunque sea autoimpuesta—, de no poder escapar, de destino irrefutable. Mi amigo Jon dice que esas decisiones que hemos tomado nosotros mismos «no pueden perder su carácter originario de libertad», que no está reñido con el compromiso, sino que va de la mano con él. Esto se concretaría, entre otras cosas, en cambiar los “tengo-que” por “quiero” o directamente por “voy a”: “Esta tarde quiero ir al gimnasio”, “Voy a ir a Misa”, “Quiero escribir….”. Y sabiendo que todo esto es compatible con un “…aunque no me apetece”, “… aunque me da pereza”, “…aunque estoy cansada”. Pero porque nuestro querer y nuestra libertad no son nuestras apetencias ni nuestros cansancios. Son más grandes, más fuertes —si nos lo proponemos—. Y cuando esas decisiones libres empiezan a petrificarse en obligaciones, es hora de volver al “quiero” original, al “sí” del comienzo, recordar que queríamos sacar tiempo para escribir, que queríamos ir al gimnasio porque, aunque nos dé pereza, nos sienta genial, o lo que sea.

Eliminemos también el “Ya si eso…. te llamo/hablamos/nos vemos” —la mejor manera de no quedar nunca con alguien— y el “En principio sí, te voy diciendo…”, que ya sabes que es un no, pero en seis palabras —¡viva la economía de lenguaje!—. Ya hablé de esto en Comprométete si te atreves así que no me extiendo. 🙂

Otro clásico: “No tengo tiempo/ No me da la vida”. Reconozco que así como el “tengo-que” lo he trabajado más, estas otras dos frases (sobre todo la segunda) siguen muy presente en mis días —aunque estoy concienciada para el cambio—. Como dice Andrea Amoretti en esta newsletter iluminadora: «Repetir no tengo tiempo a todas horas solo empeora las cosas». Esto es así. La sensación de agobio se multiplica y puedes acabar totalmente paralizado. Tengo pendiente otro post sobre organizar el tiempo, pero ahora me centro en esto: repetir, como si fuera un mantra, que te falta el tiempo, no va a hacer que aumente, y además, si ya sabes que es así… ¿te vas a pasar sesenta años diciéndolo?

El otro día encontré una frase que es como una bofetada para estos casos: «No digas que no tienes suficiente tiempo. Tienes exactamente el mismo número de horas que tuvieron Pasteur, Michelangelo, Helen Keller, Madre Teresa, Leonardo da Vinci, Thomas Jefferson y Albert Einstein» (H. Jackson Brown Jr). Hala. Dejo de escribir ya porque tengo que me voy a por mi dosis de deporte semanal.  😉

Y vosotros, ¿qué otras frases pensáis que habría que eliminar de nuestro día a día?

7 comentarios en ““Tengoqueitis” y otras expresiones para eliminar de la conversación

    • Luzmaral dijo:

      Jajajajjajajjaa. ¡Sí! Esa es la idea que propone Andrea Amoretti: Dejar de repetir “no tengo tiempo”, y en cambio decir: “tengo tiempo”. Porque además, es una realidad: ¡tenemos tiempo! Solo que a ver en qué lo utilizamos, ¿no? ¡Gracias por comentar! Un beso

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