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Por qué no vivir juntos antes de casarse es una buena opción (Parte II)

En el post anterior he intentado explicar que algunas razones que se suelen considerar al decidir si vivir juntos antes de casarse no tienen tanto peso como podría parecer: no es imprescindible la convivencia para saber si te quieres casar o no, convivir en una situación provisional —”por probar”— no te prepara realmente para una decisión permanente y, además, existe el riesgo de las diferentes expectativas que pueden ensombrecer el proyecto en común.  Por otro lado, hay otros motivos —de mucho menos calado— por los que puedes plantearte convivir antes de casarte, pero que tal vez no sean tan buena idea: para ahorrar, para arreglar los problemas, porque "toca"... entre otros.

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Por qué no vivir juntos antes de casarse es una buena opción (Parte I)

Algunas razones que se suelen considerar al decidir si vivir juntos antes de casarse no tienen tanto peso como podría parecer: no es imprescindible la convivencia para saber si te quieres casar o no, convivir en una situación provisional —”por probar”— no te prepara realmente para una decisión permanente y, además, existe el riesgo de las diferentes expectativas que pueden ensombrecer el proyecto en común. Por estos motivos (y otros más) parece que la decisión de no vivir juntos antes de casarse es una buena opción.

El regalo de ser padres

Ser madre es un regalo. Ser padres, en general. Y, como es un regalo, es inmerecido, es porque sí, gratuito en su sentido más originario. No es un auto-regalo, no es algo que te compras. Eres responsable de cuidarlo, pero, en primer lugar, de acogerlo. Ser padres no es una meta, no es un derecho, no es algo que debas conseguir para llenar tu check-list de satisfacción emocional. ¿Y esto por qué?