makelovehappen-miedo-sufrimiento-amor

Que el miedo a sufrir no te impida amar

A veces no nos comprometemos por miedo a la incertidumbre, que en el fondo creo que es miedo a sufrir. En el camino que se abre delante de nosotros podemos vislumbrar los baches, los escollos, los muros y el dolor. Lo hemos visto en conocidos y amigos. Pero ¿se puede evitar el sufrimiento? Y, ¿es mejor sufrir solo o acompañado? ¿Qué puedes hacer con ese miedo entonces? Algunas ideas en este post 😉

makelovehappen-vivir-juntos-2.jpg

Por qué no vivir juntos antes de casarse es una buena opción (Parte II)

En el post anterior he intentado explicar que algunas razones que se suelen considerar al decidir si vivir juntos antes de casarse no tienen tanto peso como podría parecer: no es imprescindible la convivencia para saber si te quieres casar o no, convivir en una situación provisional —”por probar”— no te prepara realmente para una decisión permanente y, además, existe el riesgo de las diferentes expectativas que pueden ensombrecer el proyecto en común.  Por otro lado, hay otros motivos —de mucho menos calado— por los que puedes plantearte convivir antes de casarte, pero que tal vez no sean tan buena idea: para ahorrar, para arreglar los problemas, porque "toca"... entre otros.

makelovehappen-vivir-juntos

Por qué no vivir juntos antes de casarse es una buena opción (Parte I)

Algunas razones que se suelen considerar al decidir si vivir juntos antes de casarse no tienen tanto peso como podría parecer: no es imprescindible la convivencia para saber si te quieres casar o no, convivir en una situación provisional —”por probar”— no te prepara realmente para una decisión permanente y, además, existe el riesgo de las diferentes expectativas que pueden ensombrecer el proyecto en común. Por estos motivos (y otros más) parece que la decisión de no vivir juntos antes de casarse es una buena opción.

makelovehappen-ser-madre-miedo-3

Ser madre y tener miedo

Al ser madre, conocí el miedo. Todo empezó con Jaime. No estaba preparada para tener un hijo —porque nunca estamos realmente preparados para las cosas más importantes de la vida—. Las incertidumbres de las primeras semanas de embarazo dieron paso a otros miedos. Y la inquietud no disminuyó con su nacimiento. Pensé que con el segundo hijo sería distinto. Pero no. Al ser madre, conocí el miedo. Pero hice también otro descubrimiento.