Breve guía del buen invitado a una boda

Me encantan las bodas. Sobre todo esas en las que sabes que quien se casa lo hace con todas las consecuencias, a tope, sin paracaídas. Cuando hay amor del bueno, eso se nota. Y cuando los novios han puesto todo su cariño e ilusión en preparar la ceremonia, la celebración, etc… eso también se nota. Y se agradece. Y como el agradecimiento es una actitud vital, creo que es lógico que los invitados a ser testigos de un acontecimiento tan importante estemos a la altura.

Aprovechando la temporada alta, propongo una breve guía del buen invitado a una boda, fruto de la EPA —Experiencia Propia y Ajena— y del sentido común. Algunos puntos son básicos y otros son de matrícula, pero no hemos venido a este mundo a ser unos mediocres, ¿no?

Antes de la boda

  • Confirma tu asistencia tan pronto como te organices. Los novios te lo agradecerán. Si por cualquier motivo al final no puedes asistir, intenta avisar al menos con dos semanas de antelación. Lo de cuadrar mesas es una movida.
  • Piensa un regalo. No soy muy partidaria de la norma no escrita de que el regalo iguale en precio lo que intuyes que costará el cubierto del banquete, y menos en unos tiempos de crisis como en los que estamos. Si los novios quieren una boda cual celebrities, no pueden pretender que se la financien los invitados. Creo que no funciona así. Expresiones como «No la he invitado porque no podrá pagar el cubierto» me parecen terribles y desubicadas. Una boda no es una inversión, ni un negocio. Pero como los tiempos de crisis también afectan a los recién casados, seguro que agradecen cualquier detalle, grande o pequeño: todo suma y ayuda en la puesta en marcha de un nuevo hogar. Y si eres un pobre estudiante/becario precario/o situación similar y no tienes un euro, hay algo que sí tienes: tiempo. Ponlo a disposición de los novios: ensobrar invitaciones, poner lazos a detallitos, ¡hay muchas cosas en las que puedes ayudar! Si además de tiempo tienes una habilidad que pueda ser útil —maquillar, diseñar, hacer ramos de flores—, mejor que mejor [como dice el punto 3 de este post: Lo que cuesta la boda de tus sueños].
  • Si los novios son cristianos, una manera de acompañarles en esa cuenta atrás hasta el día B —y después, por supuesto— es rezando por ellos. Nosotros incluimos en la web y en la invitación una oración por la familia y recopilamos rezos también con este formulario. Os puedo asegurar que esos rezos se notaron y se notan.

Durante el día de la boda

  • Si eres un poco despistado, te has dejado la invitación en casa y en pleno camino hacia la ceremonia no recuerdas la hora, o la dirección exacta —esperemos que sí el día—, ¡no preguntes a los novios! Búscate la vida. Siempre habrá una amiga o una hermana de alguno de ellos que te pueda sacar de la duda 😉
  • ¿Una boda retransmitida por Instagram stories? A lo mejor a algunos novios no les importa la exposición de su vida en las redes sociales y serán los primeros que se saquen un selfie tras el “sí, quiero” y lo suban a Facebook, pero, como siempre en la vida, la prudencia suma puntos. En caso de que los nuevos esposos no hayan expresado su opinión al respecto, más vale pasarse de poco que de mucho. Tienes muchas ganas de lucir tu nuevo tocado y el vestido amarillo con tu moreno tan currado te queda de muerte, ok, sube una foto tuya, si quieres, con tus amigos, con tu novio, con tus compañeros de mesa… pero piénsalo dos veces antes de subir una foto con los novios. Déjales la “exclusiva” de dar la noticia en las redes a ellos. Todos hemos visto el caso de que “como yo salgo muy guapo en esta foto, la subo aunque la novia salga estornudando y el novio frotándose un ojo”. Hay novios que piden expresamente que no se suban fotos suyas a las redes —ni que se retransmita la boda como si de una cobertura de Twitter se tratara—: respétalo, entiéndelo y no te quejes —sí, hay gente que se queja en estos casos, yo no lo entiendo, pero sucede—.
  • El dress code. No soy ninguna experta, lo confieso. He leído decenas de artículos sobre si el largo es conveniente durante la mañana, o sobre la pertinencia del tocado en las bodas de tarde, y existen diferentes corrientes al respecto, pero lo importante creo que es el sentido común. Vestirte de acuerdo a la ocasión, recordar que no estás yendo a la playa ni a coger setas, no pretender ir más guapa que la novia —creo que en el veto al vestido largo y blanco de una invitada estamos todos de acuerdo—. Y no, no pasa nada si repites vestido de una boda a otra. Los vestidos no están hechos para usar y tirar, así que la gente debería contar con ello. Siempre hay alguien con poco tacto que lo señala públicamente a modo de afrenta: «Este vestido lo llevabas también en la boda de tu tía segunda Godofreda…». «Sí, pero lo he lavado», puedes contestarle, con una amplia sonrisa. O «Sí, es que me queda de muerte».
  • Disfruta y no seas dementor. Esto se da por sentado, pero lo añado porque nunca se sabe. Alguien con tendencia a ser dementor también lo puede ser en una boda, y aunque en principio no va a ir a los novios a decirles «Oye, qué flores más feas habéis puesto en la iglesia» —aunque sí, hay gente así de osada maleducada— siempre puede ser el analítico del grupo comentando la calidad del solomillo, la poca eficiencia de los camareros, el vestido de la novia, o el chaleco terrible del padrino. Relax, take it easy. Y no me seas dementor.
  • No acapares a los novios. Todo el mundo quiere una foto con los recién casados —sí, esa que antes de subir a Facebook lo pensarás dos veces— pero no atosigues. Tampoco seas el invitado pesado que les engancha y les suelta una chapa mientras intentan terminar su cena o acabar la ronda de saludos por las mesas.
  • No pierdas la dignidad ni hagas cosas vergoncérrimas para los novios. Esto incluye pasarse con el alcohol. Una persona borracha puede resultar divertida, pero muchas veces acaba siendo cansina e incómoda. No hagas pasar a los recién casados por esto. Dentro de este punto podemos incluir las bromas de mal gusto a los novios —no daré ideas, pero conozco casos—, la entonación de ciertas cancioncillas —tampoco pondré ejemplos— e incluso, si los novios son de los que piensan que hay canciones que no merecen sonar en el día de su boda, no seas el listillo que les lleva la contraria y le ralla la oreja al DJ hasta conseguirlo.
  • De matrícula: ¿Qué pueden necesitar los novios en este momento? Ves a la novia durante las fotos paseando ansiosa la mirada entre los asistentes… «¿Quieres que busque a alguien? —Sí, por favor, a mi tío Rigoberto, el de la corbata de ardillas, que toca foto de familiares». ¿Te has dado cuenta de que en el aperitivo con tanto saludo y tanta foto, los novios no han probado bocado? #alimentaalosnovios Etcétera, etcétera. En nuestro caso una de las matrículas se las llevó el primo Gonzalo que, en medio de las felicitaciones a la salida de la iglesia, apareció cual héroe alado con dos botellas de agua. Sigo recordando ese gesto con un agradecimiento profundo.

Después de la boda

  • Manda un mensaje/carta/guasap agradeciendo a los novios haber participado de su día B.
  • Si has hecho fotos con tu móvil o cámara, seguro que a los recién casados les encantará tenerlas. Las fotos oficiales están muy bien, pero siempre hace ilusión contar con otras perspectivas. Luego pueden hacer su álbum-no-oficial de la boda —idea—.
  • Siempre lo decimos: la boda es solo el comienzo de la aventura. Si hemos sido testigos de ese principio, ¿podemos desentendernos de los esposos cuando ya no visten de blanco y chaqué? Es verdad que todo depende de la relación previa que hayas tenido con ellos —a veces puede que haya sido una boda más de compromiso tipo “se casa la hija de mi amiga”—, pero sea como sea, creo que, una buena práctica a implementar [estoy haciendo campaña con esto] es felicitar los aniversarios, así como felicitamos la Navidad o el cumpleaños. Como sugerencia, puedes mandarles una imagen bonita con alguna frase sobre el amor y/o el matrimonio —en 1 imagen. 1000 palabras encontrarás algunos ejemplos que a lo mejor te gustan, iré actualizando con nuevas imágenes próximamente—.

Si tienes más ideas por vuestra propia experiencia —o la de un amigo de un amigo—, no dudes en ampliar esta breve guía en los comentarios. ¡Los espero! 😉


Foto de cabecera por Tom Pumford en Unsplash

3 comentarios en “Breve guía del buen invitado a una boda

Lo que aprendemos por el camino, muchas veces lo aprendemos con los demás... ¿Qué te ha parecido este texto?

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